El clima le está jugando una mala pasada al campo argentino, sobre todo a regiones claves para la producción agropecuaria, como lo es la zona núcleo. Pero lo más preocupante es que estas condiciones podrían extenderse por varios meses.
Así lo indica el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en su pronóstico para los meses de febrero, marzo y abril.
Según el informe, en el trimestre mencionado, la mayor parte de Buenos Aires, sobre todo el centro y sur de su territorio y casi toda La Pampa recibirá precipitaciones entre normales e inferiores al promedio para la época y región.
Se darían menores precipitaciones a las normales en buena parte de la Región Pampeana y de la Patagonia.
También recibirían menos lluvias todo Río Negro, Neuquén, Chubut y el norte de Santa Cruz.
Por otro lado, se esperan acumulados dentro de los parámetros históricos para parte del norte bonaerense, Córdoba, Santa Fe, el Litoral, Cuyo y el NEA.
La región que sí recibiría lluvias por encima de lo normal sería gran parte del NOA, en especial La Rioja, Catamarca, Tucumán y oeste de Salta y Jujuy.
En cuanto a las temperaturas, el panorama tampoco parece promisorio: se prevé que el mercurio se ubique en niveles superiores a lo normal sobre la región del Litoral, provincias del norte y noroeste del país, región de Cuyo, Córdoba y Santa Fe.
Además, se registrarían temperaturas entre normales o superiores a lo normal sobre el norte de Buenos Aires, La Pampa y oeste de Patagonia, mientras que las mismas se ubicarían en niveles promedios sobre el sur de Buenos Aires y hacia el este y sur de Patagonia.
La zona núcleo, una de las regiones más golpeadas por la falta de agua
Según el último reporte de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en enero solo se registraron un tercio de las precipitaciones normales para el mes en la zona núcleo, afectando las reservas hídricas de la principal región productora de granos del país.
“Mientras que en un enero normal caen entre 100 y 120 mm, según el promedio de los últimos 30 años, los acumulados promedian apenas 38 mm en región núcleo”, indicó el informe de la BCR.
Con estos acumulados, “la sequía se profundiza, con la mitad del área bajo esta condición, especialmente en la franja central de la región, y el resto, con escasez hídrica. Solo en el sur regional aún persisten algunos núcleos con condiciones regulares”, puntualizaron desde la BCR.
El principal impacto de la carencia de lluvias se registra en la soja de 1ra, que se encuentra atravesando el período más crítico en la definición de rendimiento. “La falta de agua en este momento comienza a traducirse en pérdidas irreversibles de potencial de rinde”, aseguraron desde la entidad bursátil, mientras que en la de 2da el cultivo aún conserva capacidad de recuperación ante eventuales aportes de lluvias”.
Mayores temperaturas a las normales afectarían a gran parte del país.
En cuanto al maíz, son 90.000 las hectáreas que están muy comprometidas por la falta de agua y las altas temperaturas en región núcleo.
Los lotes en mejor estado son los del noroeste bonaerense, mientras que en el extremo sur santafecino, donde prácticamente no hubo lluvias, y la mayoría de los cuadros se ven regulares, estancados y a la espera de precipitaciones para retomar su desarrollo.
Desde el sudeste cordobés, aunque algunos milímetros ayudaron en los últimos días, el panorama sigue siendo crítico: el maíz tardío muestra fuerte estrés hídrico, plantas acartuchadas y alta dependencia de nuevas lluvias en los próximos días.
Fuente: Clarin Rural