El mercado de la soja registró un fuerte repunte tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una conversación reciente con su par chino, Xi Jinping. Según lo publicado por Trump, China estaría considerando elevar sus compras de soja estadounidense hasta 20 millones de toneladas para la actual campaña, lo que implicaría un incremento de 8 millones de toneladas respecto de los 12 millones ya comprometidas. Esta señal política impulsó una suba cercana a los 40 centavos de dólar por bushel en las cotizaciones en Chicago.
El movimiento de precios se produjo en un contexto de elevada sensibilidad del mercado a los titulares vinculados al comercio bilateral entre Estados Unidos y China. Desde el punto de vista técnico, la soja mostró una ruptura alcista significativa, cerrando por encima de sus principales medias móviles y reforzando el impulso positivo de corto plazo. Sin embargo, el sostenimiento de esta tendencia dependerá de la aparición de nuevas confirmaciones concretas en materia de compras efectivas.
Sin embargo, el anuncio no implica una confirmación de compras, sino una señal política que el mercado incorporó de manera anticipada. De concretarse, estas operaciones resultarían atípicas desde el punto de vista estacional, dado que China suele concentrar sus compras en Sudamérica durante el período de cosecha brasileña. Esto abre interrogantes logísticos relevantes, ya que los embarques estadounidenses podrían superponerse con una cosecha récord en Brasil, estimada en torno a 180 millones de toneladas, presionando los flujos comerciales y los precios relativos entre orígenes.
El movimiento alcista en Chicago estuvo acompañado por un ajuste en la estructura de la curva de futuros, con mayores subas en los vencimientos más cercanos, señal de que el mercado está incorporando una prima de riesgo asociada a la disponibilidad inmediata. En paralelo, los premios de exportación en Brasil mostraron caídas significativas, compensando parcialmente la suba de los futuros y generando comportamientos dispares en los precios internos en Brasil según región y logística.
A mediano plazo, el escenario plantea desafíos para el complejo de soja y en particular para Brasil. Una mayor competencia estadounidense, sumada a una producción local abundante y a un posible aumento de los stocks finales, podría traducirse en presión adicional sobre los premios y una mayor sensibilidad al tipo de cambio en Brasil. En este contexto, el mercado combina fundamentos agrícolas, decisiones políticas y variables macroeconómicas en un entorno de elevada volatilidad, donde la confirmación —o no— de las compras chinas será clave para definir la sostenibilidad del actual rally en Chicago.
Aun con el reciente rally, persisten interrogantes sobre la capacidad del mercado para extender las subas sin nuevos catalizadores. La experiencia reciente en otros commodities ha demostrado que los movimientos alcistas impulsados por factores macro o políticos pueden ser tan abruptos y riesgosos como las caídas. En este contexto, el mercado de la soja continúa altamente dependiente de las señales provenientes del frente comercial y de la confirmación de compras chinas que respalden los precios actuales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró haber tenido una conversación reciente con su par chino, Xi Jinping. EFE/ Yonhap PROHIBIDO SU USO EN COREA DEL SUR
En el plano geopolítico y macroeconómico, persisten las tensiones derivadas de la competencia entre Estados Unidos y China, lo que está llevando a potencias intermedias a buscar nuevas alianzas y estrategias de autosuficiencia. A nivel financiero, el debate sobre la política monetaria estadounidense volvió a cobrar relevancia, con antecedentes históricos que muestran las dificultades de los presidentes para influir de manera directa y sostenida sobre la Reserva Federal.
En conjunto, el escenario actual combina máximos históricos en los mercados accionarios con crecientes focos de incertidumbre sectorial, tecnológica y geopolítica. La expansión de la inteligencia artificial se consolida como una tendencia de largo plazo, mientras que, en el corto plazo, la volatilidad aparece como un rasgo dominante para acciones y criptoactivos en un entorno de transición y redefinición de expectativas.
Clima, técnicos y el mensaje que dejan los spreads
En Sudamérica, los pronósticos indican lluvias para Argentina y Brasil en la próxima semana, aunque persisten reportes de estrés hídrico puntual en algunos cultivos. En Estados Unidos, el clima más cálido ayudaría a mejorar la logística fluvial en el Mississippi, aunque las precipitaciones significativas recién llegarían hacia fines del período. De cara al informe WASDE del USDA, el mercado espera pocos cambios en los stocks estadounidenses y mundiales de soja, con leves ajustes en las estimaciones de producción de Brasil y Argentina.
En términos técnicos, la soja y la harina marcaron nuevos máximos, aunque con señales incipientes de agotamiento en algunos indicadores, mientras que el aceite registró una jornada de reversión bajista. El fuerte movimiento del spread julio/noviembre, que pasó de una prima de 11 a 43 centavos en pocos días, se convirtió en uno de los principales focos de atención del mercado en Chicago durante la semana pasada.
En términos simples, esto indica que el mercado está pagando cada vez más por la soja disponible o de corto plazo en relación con la nueva cosecha. Este tipo de comportamiento suele reflejar una demanda firme en el corto plazo, una oferta ajustada o una combinación de ambos factores.
El contexto general sigue dominado por flujos de los fondos, expectativas políticas y una elevada sensibilidad a cualquier novedad vinculada a China, en un escenario que mantiene elevados los niveles de incertidumbre.
Altos stocks en China y señales dispares para la demanda global
Según datos de mercado, las existencias de soja en los principales puertos de China se ubican actualmente en el nivel más elevado desde 2019 para esta altura del año. Analistas de mercado recuerdan que, al cierre del año pasado, los stocks portuarios rondaban los 7,7 millones de toneladas, un volumen considerado holgado para el abastecimiento interno. Esta situación contrasta con lo ocurrido el año previo, cuando demoras en los embarques desde Brasil y una menor originación desde Estados Unidos para la ventana de envíos de 2024 provocaron una fuerte caída de las existencias, que llegaron a cerca de 2,5 millones de toneladas a mediados de marzo, el nivel más bajo registrado para ese período.
Según informes de mercado, en la campaña actual el volumen disponible es mayor, aunque no toda la soja en stock estaría efectivamente disponible para la molienda comercial. Parte de las existencias corresponde a soja estadounidense, cuyo destino final aún genera incertidumbre entre los operadores.
Analistas señalan que una porción relevante podría ser absorbida por las reservas estatales, mientras que el resto iría a la industria, una dinámica que ya fue mencionada a fines del año pasado en un contexto de restricciones fiscales. De cara a los próximos meses, el foco para Brasil y Argentina pasa por la evolución de la demanda china tras el feriado lunar, con el mercado atento a una eventual reanudación de subastas, al ritmo de las inspecciones de calidad durante el pico de embarques sudamericanos y al momento en que China podría retomar compras significativas de soja estadounidense.
Mercados agrícolas atentos a una semana clave de datos y clima
Según analistas de mercado, los mercados agrícolas transitan una semana cargada de definiciones, con el informe WASDE del USDA que se publica el martes 10 de febrero, los datos de empleo y el índice de inflación de EE.UU. como principales referencias para el rumbo de los precios, en un contexto donde un posible enfriamiento de la economía de EE.UU. podría presionar al dólar y ofrecer sostén a las materias primas. Según informes, el clima también ocupa un rol central, con pronósticos de lluvias en Argentina que podrían aliviar la situación de algunos cultivos, mientras que en EE.UU. la demanda de exportación mostró señales de debilidad; aun así, datos de mercado indican que los factores estacionales siguen siendo mayormente favorables para oleaginosas y energía, en un escenario dominado por la interacción entre clima, macroeconomía y flujos financieros.
Fuente: Clarin Rural