Las economías regionales comenzaron el año con un deterioro en sus variables, llevando a que la mayoría de las actividades que la componen se encuentren en crisis o estancadas, mientras que sólo un puñado atraviesan un contexto de prosperidad.
Así lo aseguran el informe Semáforo de las Economías Regionales elaborado por Coninagro, en el cual se releva el estado de situación de 19 actividades a lo largo y ancho del país.
“Durante enero de 2026, el Semáforo de Economías Regionales registró 4 actividades en verde (crecimiento), 7 en amarillo (estancamiento) y 8 en rojo (crisis). En comparación con el mes anterior, se observó una desmejora, ya que la actividad lechera y manisera cambio de categoría de amarillo a rojo”, explicó el trabajo.
Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, a las que este mes se sumaron las producciones antes mencionadas.
Con 8 actividades en rojo y 7 en amarillo, las economías regionales tuvieron un deterioro de su variables durante enero.
“En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades”, explicaron desde Coninagro.
Las actividades que permanecieron en amarillo fueron la forestal, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, aves y porcinos. “Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas”, subrayaron..
Por último, las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. “En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron”, detalló el trabajo.
Lechería y el maní, en crisis
Como se dijo anteriormente, hay dos nuevas actividades en crisis: la lechería y el sector manisero.
En el primer caso, el paso a rojo se explica principalmente por el deterioro del componente de negocio. El precio que recibe el productor por litro de leche se mantiene sin cambios desde hace diez meses, en torno a los $470. En términos interanuales, esto implica una suba de apenas 8%, muy por debajo de una inflación cercana al 32%.
A esto se suma un componente productivo estable, sin grandes cambios en los niveles de producción, y un componente de mercado complejo, con un incremento de las importaciones (+50%) en relación con las exportaciones (+20%), detalló el informe.
En el caso de la producción manisera, el principal factor detrás de su traspaso de categoría es el deterioro del componente de negocio, combinado con proyecciones poco favorables en el componente productivo.
El componente negocios de la producción manisera tuvo un marcado deterioro, sumado a malas proyecciones productivas.
El precio en dólares de la tonelada pagada al productor se mantiene estancado desde hace ocho meses, en torno a los US$ 594. A esto se suman malas proyecciones para la campaña 2025/26, con una caída proyectada del 25% en el área sembrada (132.000 hectáreas menos) y una reducción del 13% en la producción (215.000 toneladas).
Fuente: Clarin Rural