Y llega Expoagro, la gran manifestación de la tecnología agropecuaria en acción, en su vigésima edición. Allí está todo lo que explica la Segunda Revolución de las Pampas. Enorme parafernalia de soluciones. Siembra directa, biotecnología, control de malezas y plagas. Cosecha. Pero si hay algo en lo que el ingenio criollo hizo un aporte de dimensión mundial, es en la logística de almacenaje. El silobolsa. Lo tomo como “leading case”.
En su discurso inaugurando el año legislativo, el presidente Javier Milei sostuvo que en pocos años duplicaremos la producción agrícola, pasando de las 150 millones de toneladas actuales, a 300 millones. Es notable que nadie se pregunta ahora “adónde vamos a poner las 150 millones adicionales”. Es que hemos naturalizado la solución del almacenaje flexible.
Hace 30 años, cuando producíamos 40 millones de toneladas, era frecuente ver montañas de granos a la intemperie. Cuadruplicamos la producción, sin incrementar mucho la capacidad de silos. Los grandes acopios y las plantas en los puertos destinan grandes playones para meter bolsones, cada vez más largos y de mayor diámetro.
Mariano Klas, titular de Ipesa Rio Chico, la líder mundial en el rubro, asegura que actualmente producen 800.000 bolsones por año, suficientes para embutir 150 millones de toneladas. Pero está terminando una nueva planta con cuatro grandes extrusoras, con las que proyecta duplicar la capacidad. Además de la Argentina, donde cubren el 70% de la demanda, exportan a 60 países. Las nuevas máquinas están adaptadas para fabricar bolsas desde 5 pies de diámetro, hasta 14 pies, las más requeridas en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y también los grandes acopios y fábricas locales. Tienen tres centros de acopio, el más grande de 80 mil metros cuadrados en Pilar totalmente automatizados. Otro en la emblemática Siam Di Tella en San Justo.
El “efecto difusión” de este desarrollo es impresionante. Primero, un racimo de industrias metalmecánicas sumaron su propio ingenio para hacer viable el sistema. Embolsadoras de todo tipo y tamaño, que se abrieron paso por todo el mundo. Richiger y Akron hicieron pie firme en el mercado norteamericano. Alberto Gaviglio, titular de Akron, contó esta semana en “La Industria Verde” que acicateados por sus dealers están abriendo una operación industrial en los Estados Unidos. Embutidoras, extractoras, carros tolva. Esto los llevó a remodelar su autodescargable, adaptándolo a la demanda local.
Una de las pioneras en lanzar embolsadoras es la tandilense M&S. Tienen la patente mundial del sistema “Energía Cero”, que no requiere tractor porque el propio peso del grano hace el embutido. Exportan a toda la región y también a países europeos, en particular a Francia. Y siguen innovando: ahora con el teléfono celular se activa el “freno inteligente” para mantener la alineación y el llenado parejo desde el tractor que descarga en grano.
Ahora, hay un nuevo salto cualitativo. Klas anunció que en la Expo presentarán los avances del sistema “Silosmart”. Es una bolsa que viene provista de sensores y un “Gateway” que permite subir al satélite (Starlink) la información de lo que sucede con los granos almacenados, en tiempo real. Es un aporte estratégico, porque habilita el monitoreo permanente de los granos almacenados, un tema clave para las aseguradoras. El desarrollo es de la startup Wiagro y hay enorme interés en plataformas financieras, como Nera (Banco Galicia y Santander) para otorgar créditos con la garantía de los granos almacenados.
Y hay más. Las bolsas son de polietileno. El polietileno es gas (ahora Vaca Muerta) que sublima a grumo. El grumo entra en la extrusora y sale el bolsón. El bolsón se consume en su primer uso (luego se recicla) así que puede considerarse un insumo de la producción de granos. En última instancia, el maíz, el trigo, la soja, le agregan valor a Vaca Muerta.
Fuente: Clarin Rural