La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA) participó en Expoagro con mensajes estampados en los tótems y la cartelería de ubicación de la megamuestra. El disparador central fue ¿En qué nos beneficia a todos eliminar retenciones?
En ese sentido, se relevaron datos que demuestran el impacto positivo para el país: 1 de cada 2 desempleados podría tener trabajo y se generaría 683 mil nuevos puestos de trabajo.
Estos empleos implican más salarios, con los que se pueden comprar más de 154 mil casas y 33 mil autos. Es un ejemplo de cómo esa inyección de salarios ayuda a poder consumir más y traer movimiento económico.
Aseguran que se puede generar 56% más de producción; 76 millones de toneladas más. Por ejemplo: cuando se eliminaron las retenciones, el maíz creció un 60% y el trigo 40%. Esto implica mayores inversiones, por ejemplo en insumos y maquinarias.
La economista de FADA, Antonella Semadeni, brindó entrevistas a visitantes y periodistas en las que especificó que "las retenciones son un impuesto nacional que se cobra como un porcentaje sobre el valor del producto exportado. Afectan negativamente a la producción y son un freno a la rueda de crecimiento general de las regiones: es menos empleo, menos inversión, menos producción…
Las retenciones impactan sobre el empleo en el interior del país.
En ese sentido, subrayó que "Argentina es uno de los pocos países en el mundo con retenciones”. Y concluyó que “Argentina sin retenciones es más empleo, más producción, más desarrollo y mejor futuro”.
Protagonismo femenino
A su vez, destacaron que 1 de cada 4 personas que trabajan en la agroindustria son mujeres. Es un cambio de paradigma silencioso pero que pisa fuerte: el trabajo en el campo y la industria se está redefiniendo con la energía femenina.
FADA en conjunto con la Asociación Civil Las Chicas del Agro publicaron el informe “Mujeres en la agroindustria: construyendo futuro”, con datos reveladores sobre el empleo argentino. “La tendencia es irrefutable, en los últimos 5 años se sumaron más de 200 mil mujeres: productoras, técnicas, ingenieras, emprendedoras… la fuerza del agro también viene de ellas”, afirma Semadeni.
La agroindustria argentina, un motor clave de la economía, se consolida como una fuente de empleo cada vez más diversa, con la participación femenina alcanzando cifras históricas y estratégicas en 2 sectores clave: 43% en servicios y 41% en comercio.
Actualmente, el sector agroindustrial emplea a más de 4,2 millones de personas, y de ese total, 1,2 millones son mujeres. Este dato significa que 1 de cada 4 personas que impulsan la producción, la innovación y el futuro del agro es mujer. “Uno de tantos ejemplos de mujeres con garra en Argentina son nuestras Leonas de hockey. Si lo llevamos a las trabajadoras del agro llenarían muchas veces el estadio mundialista Luciana Aymar (12.000 espectadores. Serían 193 estadios repletos de talento, energía y capacidad”, agrega Semadeni.
La agroindustria se destaca por ser federal. A diferencia de otras actividades productivas, que suelen concentrarse en las grandes capitales, la agroindustria está presente a lo largo y a lo ancho del país, generando oportunidades en cada región, ya sea grandes ciudades o pequeños pueblos. Es un motor de desarrollo local y regional, que impulsa las economías del interior y genera un valor agregado distintivo.
El camino hacia la paridad se evidencia en rubros como servicios (43%) y comercio (41%). En cambio, los rubros primarios (14%), insumos (14%) y transporte y logística (17%) muestran menor presencia femenina, ya que históricamente se asociaron a tareas más físicas y tradicionalmente masculinizadas.
El potencial del riego
Por otro lado, FADA enfatizó que “con 2 empleos cada 100 hectáreas: el riego puede generar más trabajo y de manera sustentable. Podríamos producir 5 millones de toneladas más de maíz, trigo y soja. Al ampliar y mejorar el riego, sumaríamos empleo y desarrollo.
El mundo demanda cada vez más alimentos y producir enfrentando las constantes sequías es un gran desafío. En Argentina se riegan 2,1 millones de hectáreas, pero hay potencial para regar 7 millones y medio. Un estudio de FADA encontró un potencial oculto en la ampliación y mejoramiento del riego. En el informe se trabajaron propuestas que revelaron al riego como un generador de más empleo, más producción y un aliado de la sustentabilidad.
“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo, la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explicó Semadeni.
Sólo en Córdoba y Buenos Aires, ampliar el riego generaría más de un millón de toneladas extras de soja, más de 3 millones de maíz y más de 800 mil de trigo, es decir, podrían producirse 5 millones de toneladas más de estos granos. Llevado al empleo, generaría 2 empleos cada 100 hectáreas, aportando más de 27 mil puestos de trabajo: en servicios, industrias, fletes, para las exportaciones, entre muchos otros.
“En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, o sea, lo que podés producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, resaltan desde FADA.
“El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta, lo que a veces escuchamos nombrar como riego de precisión. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, afirma Semadeni.
“La energía también es un factor decisivo. El riego eléctrico consume un tercio de lo que requiere uno a gasoil, pero no siempre disponemos de energía eléctrica en los campos. Eso puede resolverse con el uso de energías renovables como paneles solares para aplicar estos sistemas de riego”, agrega Semadeni.
Fuente: Clarin Rural