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La camelina busca su lugar en el agro argentino

Periodista reportando noticias

La camelina se posiciona como uno de los cultivos emergentes con mayor proyección dentro del agro argentino. Especialistas analizaron en Expoagro cómo esta especie de ciclo corto invernal ofrece beneficios agronómicos para el productor y responde a la creciente demanda global de combustibles de aviación.

Productores, técnicos y especialistas siguieron con atención las exposiciones dedicadas a esta oleaginosa que comienza a ganar terreno en los sistemas productivos.

La combinación de ventajas agronómicas, sustentabilidad y oportunidades comerciales está impulsando su crecimiento.

Su ciclo corto, su tolerancia a condiciones de sequía y su capacidad de integrarse en la rotación agrícola la convierten en una alternativa interesante para diversificar los esquemas productivos.

Además, el cultivo se vincula con una tendencia creciente en el agro global: la producción de materias primas destinadas a energías más limpias, especialmente para el desarrollo de combustibles de aviación sustentables.

En ese contexto, durante el panel “Camelina de punta a punta”, especialistas del sector analizaron el presente y el futuro del cultivo. La actividad contó con la participación de Juan José Blanchard, COO global y CEO para Latinoamérica de Louis Dreyfus Company; Matías Ezequiel Bautista, gerente de planta del complejo industrial de la compañía en Timbúes; y Yuri Herreras, de Camelina Company, responsable del desarrollo del cultivo, quien explicó las oportunidades productivas y comerciales.

Matías Ezequiel Bautista, gerente de planta del complejo industrial de Louis Dreyfus Company (LDC) en Timbúes; Juan José Blanchard, COO global y CEO para Latinoamérica de LDC; y Yuri Herreras, responsable de Camelina Company.

Herreras explicó que la decisión de avanzar con la camelina responde a una serie de características agronómicas que la diferencian de otros cultivos.

“Creemos que tiene todas las características que debería tener un cultivo de servicio con cosecha, o lo que en Europa llaman un cultivo intermedio”, afirmó. Según detalló, se trata de una especie de ciclo corto que encaja con facilidad dentro de la rotación agrícola y puede integrarse en los sistemas productivos sin interferir con los cultivos principales.

La posibilidad de sembrarla en invierno y cosecharla antes de la implantación de cultivos de verano permite aprovechar períodos del año en los que los lotes suelen permanecer en barbecho. De esta manera, el productor puede mantener el suelo activo y generar un ingreso adicional.

Otro de los aspectos destacados por los especialistas es su tolerancia a condiciones de sequía y su bajo requerimiento hídrico en comparación con otros cultivos. Estas características resultan especialmente relevantes en un contexto marcado por la variabilidad climática.

El interés por la camelina también está vinculado con cambios en la demanda internacional de aceites vegetales destinados a la producción de energías renovables, destacó Blanchard.

Explicaron que en Europa comenzó a aplicarse una normativa que obliga a incorporar porcentajes mínimos de combustibles de aviación sustentables, conocidos como SAF (Sustainable Aviation Fuel). Esta regulación abre un mercado creciente para materias primas con baja huella de carbono.

Según detallaron, el esquema contempla inicialmente una mezcla del 2% de combustibles sostenibles en la aviación. Sin embargo, las proyecciones del sector indican que esa proporción podría aumentar significativamente en los próximos años.

“Estamos viendo una demanda muy fuerte de aceites sustentables”, sostuvo Herreras al referirse al crecimiento de este mercado. Las estimaciones indican que en la próxima década la demanda podría multiplicarse varias veces, impulsada por políticas ambientales y compromisos internacionales de reducción de emisiones.

En ese escenario, la camelina aparece como una alternativa interesante para abastecer esa industria en expansión.

Bautista describió las inversiones recientemente inauguradas en su planta de Timbúes, con la incorporación de una nueva línea de molienda para oleaginosas.

Durante el panel también se presentaron resultados de los primeros ensayos productivos realizados en distintas regiones del país. Las evaluaciones incluyeron lotes en provincias como Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos, con resultados considerados positivos por los especialistas.

En algunas zonas de alto potencial productivo se registraron rendimientos que alcanzaron picos cercanos a los 2500 kilos por hectárea, mientras que en otras regiones los promedios se ubicaron entre 1000 y 1300 kilos.

Tras la conferencia sobre camelina, el interés que despertó el cultivo entre los productores que asistieron al auditorio de Expoagro, se evidenció en las conversaciones posteriores con los especialistas.

Más allá de los resultados productivos, los técnicos remarcaron los beneficios agronómicos del cultivo dentro del sistema agrícola. Entre ellos mencionaron su capacidad para contribuir al control de malezas, proteger el suelo frente a procesos de erosión y mejorar la estructura del terreno.

Otro aspecto relevante es que la camelina puede actuar como un cultivo de cobertura que ayuda a mantener la actividad biológica del suelo durante períodos en los que normalmente permanece sin cultivo.

En un contexto marcado por la necesidad de producir de manera más eficiente y sustentable, los especialistas coincidieron en que la incorporación de nuevas alternativas productivas será clave para el futuro del agro.

Fuente: Clarin Rural

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