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La chicharrita avanza a paso firme en el país y piden mantener el monitoreo de los lotes para prevenir un mayor crecimiento de población

Periodista reportando noticias

El crecimiento poblacional de la plaga de la chicharrita - insecto que transmite la bacteria del Spiroplasma que provoca la enfermedad del “achaparramiento del maíz” - ya es un hecho, y a medida que avanzan las semanas, se va diseminando por toda el área agrícola nacional.

Según la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, el último relevamiento con datos de capturas relevados entre el 1 y el 16 de febrero de 2026, registró “un previsible aumento de la presencia de chicharritas en todas las zonas agroecológicas, con excepción del Centro Sur”.

“Si bien siguen predominando los bajos niveles de captura, aparecen más focos neurálgicos con altas densidades poblacionales”, advirtieron desde la Red, cuestión por la cual, aunque la infectividad que se detecta a Spiroplasma (CSS) sigue siendo baja, insistieron “en lo indispensable del monitoreo frecuente (tanto con trampas como con inspecciones sobre el cultivo), así como en la importancia de remitir muestras de insectos a la red entomológica”.

En particular, los especialistas hicieron especial foco en las zonas endémicas o donde coexisten maíces tempranos y tardíos, regiones en la cuales “el riesgo de colonización temprana e impacto de enfermedades es mayor”.

En la zona endémica del NOA, donde el 98% de las trampas se colocó sobre lotes con maíz, las poblaciones de la chicharrita continuaron creciendo. “Solo en el 7% de las localidades no se detectó; en el 67%, las capturas se mantuvieron en los niveles más bajos (de 1 a 20 adultos por trampa), pero crecieron significativamente en puntos neurálgicos, como El Abra y Los Altos (Catamarca).

En el NEA, la otra región endémica, el 89% de las muestras registró presencia del vector. Las categorías más bajas (1 a 20 adultos por trampa) se dieron en el 47% de los casos, mientras que las densidades más altas estuvieron en la Colonia La María y Calchaquí (Santa Fe), y Roversi (Santiago del Estero). Casi el 91% de las trampas de la región se ubicaron sobre maíz, y el 79% estaba en estadios iniciales.

En el Litoral, donde el 83% de las trampas estuvieron en lotes con maíz, también crecieron las capturas, que alcanzaron al 89% de las localidades. No obstante, el 54% registró los menores niveles poblacionales, y la categoría más alta (más de 100 insectos por trampa) se mantuvo estable, concentrada en Villa Hernandarias y Concepción del Uruguay (Entre Ríos). El 60% de los maíces de esta región se encontraba en estadios reproductivos, y un 10% en vegetativos avanzados.

También en el Centro-Norte, donde el 68% de las trampas estuvo sobre cultivos de maíz, se incrementaron las detecciones: alcanzaron al 88% de las localidades, aunque siguieron preponderando los niveles más bajos (1 a 20 por trampa), que abarcaron el 51% del total. Las densidades más altas correspondieron a Sebastián Elcano (Córdoba) y Ceres (Santa Fe). En esta región, el 30% del maíz se encuentra en estadios reproductivos y el 45% en vegetativos avanzados.

Fuente: Clarin Rural

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