La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta el doble desafío de defender el primer lugar de México en el mercado norteamericano de productos fruti-hortícolas y especialmente la palta o guacamole, y al mismo tiempo enfrenta la necesidad de actuar contra los carteles mexicanos del narcotráfico, que tienen controladas todas las rutas que llevan del estado de Michoacán – cuna de la producción paltera mexicana – hasta la frontera con EE.UU; y que allí practican un sistema de extorsiones y asesinatos que le imponen a esta producción central de la economía de México un sobrecosto de más de U$S 700 millones por año.
Sheinbaum tiene ante sí la “espada de Damocles” de una probable intervención militar norteamericana, debido al hecho de que el narcotráfico controla más de 1/3 del territorio mexicano.
En las vísperas del Superbowl – el acontecimiento supremo del fútbol americano – México exportó 127.000 toneladas de paltas a EE.UU; y prácticamente la totalidad de este componente central de este gran acontecimiento deportivo provino de Michoacán, que hoy está controlado por los carteles de Sinaloa y de la Nueva Generación Jalisco (CNG), que están entre los 10 mayores carteles del negocio del crimen organizado en México y en el sistema mundial.
El otro estado mexicano que es un gran productor de avocados, guacamoles, o genéricamente paltas, es Jalisco, precisamente la cuna del letal cartel del mismo nombre, junto con el de Sinaloa.
La estrategia de Claudia Sheinbaum hasta ahora para enfrentar el problema del narcotráfico ha consistido en capturar con la ayuda de la inteligencia del ejército y la marina a los 50 principales jefes narcos, incluyendo el líder del cartel de Sinaloa, que es el número 1 del ranking del crimen organizado, para entregarlos después a las autoridades norteamericanas (DEA y CIA), con el objetivo de que los pongan a disposición de la justicia federal estadounidense, que es precisamente lo que ya ha ocurrido.
Lo primero que han hecho al declarar ante los jueces norteamericanos estos 50 líderes de los principales carteles, ha sido aceptar un acuerdo mediante el cual ponen su trayectoria, redes de información, contactos y clientes en el gobierno y en el ejército mexicano, en manos de las autoridades norteamericanas, como condición para evitar toda condena de muerte.
Esto deja en pie el problema central de la visión estadounidense de que más de 1/3 del territorio mexicano está en manos hoy del narcotráfico y del crimen organizado; y de lo que se trata ahora es de recuperar territorio, para volverlos a colocar en la soberanía de México.
Al mismo tiempo hay que salvaguardar el hecho de que el sistema fruti-hortícola mexicano centrado en los estados de Michoacán y Jalisco, es el más competitivo del gran espacio Norteamericano.
Este año además es absolutamente decisivo para la relación de México con EE.UU porque se cumple una década del plazo establecido en el Nuevo NAFTA (USMCA´s Agreement/2020) para renegociar un nuevo tratado; y Trump ya ha anunciado que ha decidido denunciarlo; y esto para México significa una opción vital: o negocia un nuevo tratado de carácter bilateral (sin Canadá), o por el contrario queda a disposición exclusiva de las reglas de la competencia de la primera economía del mundo, y del hombre más poderoso del sistema mundial, que es Donald Trump.
Sheinbaum, en breve síntesis, no tiene más alternativa que negociar con Trump un nuevo acuerdo bilateral, lo que significa aceptar sus reclamos fundamentales, y de esa manera profundizar su integración con la primera economía del mundo.
El primero de los reclamos que le hace Donald Trump a México es terminar en términos físicos y estructurales con el negocio del narcotráfico de los grandes carteles mexicanos; y ante todo recuperar el dominio territorial, sobre la premisa implícita, pero extraordinariamente elocuente, de que, si México no lo hace, lo hará en cambio Donald Trump.
Fuente: Clarin Rural