El sector porcino es una de las actividades agropecuarias que más ha crecido en las últimas dos décadas de manera ininterrumpida, y el 2025 no fue la excepción.
Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el año pasado el sector alcanzó múltiples récords, tanto en faena y producción de carne, como en consumo.
Los datos oficiales afirman que se faenaron 8.517.433 cabezas, que permitieron obtener 812.272 toneladas de carne, lo que implicó un incremento interanual del 2,5% y 3,4% respectivamente.
Por otro lado, el consumo interno de carne de cerdo también registró durante el 2025 un valor récord de 18,9 kg/hab/año, representando un incremento de 8,7% respecto al año anterior.
Estas cifras, a priori, dan cuenta de una actividad saludable y en plena expansión. No obstante, en el sector, si bien reconocen estos incrementos, plantean una serie de problemáticas que comienzan a acorralar a la actividad, como márgenes de rentabilidad muy acotados, importaciones que presionan los precios internos y la imposibilidad de sacar provecho a los despojos de la faena por no tener mercado a dónde colocarlos.
En este sentido, el presidente de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba (Cappcor) y tesorero de la Federación Porcina Argentina (FPA), José Arrieta, indicó a Clarín que “el panorama actual de la actividad es preocupante, porque la rentabilidad es casi nula”.
El consumo creció hasta los 19 kilos por habitante al año.
En este punto, Arrieta detalló que hoy el precio de venta del kilo de cerdo es de $2.100, mientras que el costo de producción es de $1.900. Estos números son diferentes a los que se registraron en el primer semestre de 2025, cuando el costo se ubicaba en $1.500 y el valor de venta en $1.800.
“En el segundo semestre aumentaron mucho los costos, en especial en la alimentación (soja y maíz) y algunos otros insumos. Entonces, terminamos el año con un aumento de los costos de entre el 35 y 37%, mientras que el precio de venta tuvo un incremento de solo el 12%. Es por eso que los números están muy ajustados. No es una situación alarmante, pero sí preocupante”, indicó Arrieta.
Otro punto importante en la actualidad del sector porcino son las importaciones, que tuvieron un crecimiento exponencial en el último año, pasando de 19.000 toneladas en 2024 a 53.200 en 2025.
Si bien este volumen no es significativo en el total consumido en Argentina, trae problemas puntuales en la conformación de los valores de la media res, y generando mermas en la rentabilidad, debido a que la importación se reduce a casi un solo corte, que el mismo tiempo es el preferido de los argentinos: la bondiola.
“El principal problema es que entran muchas toneladas de un mismo corte y eso desarticula y complica el desposte del animal completo y genera bajas de precios en cortes como la bondiola y el solomillo, cuestión que también complica la rentabilidad”, comentó Arrieta.
La bondiola es el principal corte de cerdo importado.
Para el director de JLU Consultora, Juan Uccelli, las importaciones son “un gran problema para el sector, algo muy difícil de manejar, porque es algo que tiene que ver con el dólar: el tipo de cambio no es el adecuado para producir en Argentina, mientras que están entrando productos Brasil, que tiene una enorme producción, usa productos que nosotros no usamos como la ractopamina --un promotor de crecimiento-- , que no solo hacen que crezcan más rápido, sino que, cuando se congela la carne eso retiene más agua. Y después compite con las bondiolas naturales de Argentina, que son más caras, porque tienen más carne y menos agua”.
Justamente, Arrieta recordó que desde FPA vienen pidiendo que el Gobierno derogue la norma que permite su utilización en Argentina (si bien en la práctica no se utiliza), ya que, en muchos países compradores, este aditivo está prohibido.
Y si de pedidos se trata, también está la real apertura del mercado chino para la exportación de subproductos del cerdo. “El destino está abierto, pero hace años que estamos esperando la firma (del protocolo). Cuando se faena un animal, hay un porcentaje muy alto de patitas y cabezas y China es un gran comprador de esto y paga buenos precios. Eso nos permitiría integrar bien al animal. Estamos esperando que el Gobierno lo apruebe”, resumió el titular de Cappcor.
Por último, pero no menos importante, ya que Uccelli lo ubica como principal problema de la actividad, es la asimetría que existe en el sector con el IVA, más que nada con el que se cobra a la hora de hacer las inversiones.
Fuente: Clarin Rural