La comercialización de granos de la presente campaña comienza a ganar robustez a medida que las cosechadoras avanzan recolectando los granos gruesos, en especial maíz y girasol, mientras se esperan que en las próximas semanas comience la de soja.
El dato destacado lo aporta el maíz. Según datos oficiales, al 11 de marzo, el volumen adquirido por parte de la exportación y la industria alcanzó las 18,15 millones de toneladas, mientras que a la misma altura del año pasado, las compras apenas se posicionaban en 9,4 millones de toneladas.
Si tomamos el promedio de las estimaciones privadas de producción en 60 millones de toneladas, ya se comercializó el 30% de la misma, mientras que a esta misma altura del año, la campaña 2024/25 las ventas ascendían al 18% de una cosecha de 50 millones de toneladas que terminó obteniéndose.
En cuanto a la soja, los negocios marchan a menor velocidad: en total se comercializaron 7,52 millones de toneladas (15% de la cosecha esperada), volumen similar al del año pasado, aunque con un gran números de negocios con el precio a fijar (el 60%).
“Viene muy fuerte y súper acelerada la venta de maíz”, indicó a Clarín la especialista mercados agrícolas y asesora comercial, Paulina Lescano.
Según explicó Lescano, “en el caso del maíz se juntan varios factores: uno es que los precios relativos a la soja en nuestro mercado local siguen siendo mejores (US$ 185 vs US$ 320); otra es que la cosecha va a ser mucho mayor que el año pasador, lo que esto también justifica que estén vendiendo muchísimo más cereal”.
“En el caso del maíz se juntan varios factores: uno es que los precios relativos a la soja en nuestro mercado local siguen siendo mejores", aseguró la especialista mercados agrícolas y asesora comercial, Paulina Lescano.
“Por el contrario, la soja, como es habitual, (los productores) la tienen como resguardo de valor: por un lado, porque hay mucha cantidad de mercadería que se usa para pagar alquileres a lo largo de todo el año y, por el otro lado, yo creo que también porque, como sucedió en años anteriores, esperan porque puede haber alguna modificación en los derechos de exportación y eso le genera un beneficio en los precios”, agregó la especialista.
No obstante, Lescano marca como una de las principales razones por las cuales la soja no avanza con mayor fuerza es, justamente, la cantidad de cereales que hay. “Los productores tienen muchísimo más maíz para negociar y han tenido muchísimo más trigo. Entonces eso también ha generado cajas”, sostuvo.
¿Qué va a pasar con la soja?
Teniendo en cuenta esta dinámica de comercialización de soja, la incógnita se abre respecto a cómo se darán las ventas una vez empezada la cosecha, en un contexto de extrema volatilidad de los precios internacionales por la guerra en Medio Oriente, los valores pagados por la industria y las necesidades de los productores.
“El tema es ¿qué va a hacer el productor? ¿va a vender la soja o no?, se preguntó el director de RIA Consultores, Javier Preciado Patiño.
Según explicó Preciado Patiño, podría darse lo que él denomina “un triángulo”. “En una punta está el precio que tiene el productor; en la otra punta el exportador; y en la otra punta el gobierno”, graficó.
“Pensar que el productor ya tuvo una muy buena cosecha de trigo, tiene otra muy buena de maíz, con precios relativamente buenos, haría que no tenga una urgencia financiera para salir a vender a lo loco. Después está el exportador aceitero, que tiene que comprar y moler y ofrecer un precio que haga que fluya la mercadería. Y después tenés al gobierno que puede estar muy tranquilo con la situación de los dólares, como lo estuvo en el verano y diga ‘no me importa si el productor vende o no’, o podés tener un gobierno que necesita el flujo de los dólares de la soja y que entonces tiene que hacer algo”, puntualizó Preciado Patiño.
“Yo creo que el productor va a vender poca soja y va a esperar", indicó el director de RIA Consultores, Javier Preciado Patiño.
Pero el panorama que ve el especialista es de cautela: “yo creo que el productor va a vender poco y va a esperar, sobre todo teniendo en cuenta el conflicto en el Golfo Pérsico. Para el productor siempre la soja es como un refugio de valor, por lo que, en esas circunstancias, va a vender lo que necesite y se va a quedar ahí”.
El tema precios es central en este asunto. En este sentido, el director de Nóvitas, Enrique Erize, indicó que “en Estados Unidos los stocks son ajustados, y van a seguir así. Entonces subió US$ 50 en Chicago y acá no subió. Después, el lunes pasado se cayó US$ 25 de un saque, por lo que es muy importante distinguir entre la evolución de los precios en Chicago con los la soja local, porque entre Estados Unidos y nosotros, está Brasil, con una súper cosecha”.
“El punto número dos es la posibilidad de una baja de retenciones. El 9 de diciembre bajaron dos puntos sin avisar y se esperaba para abril o mayo de este año otros dos o tres puntos. Yo no lo descarto todavía, pero la micro al (Presidente Javier) Milei se le está complicando. Eso lo hace dificultoso. Pero yo creo que si Milei logra acomodar un poco la cosa, puede llegar a haber un par de puntos más y eso significa US$ 10 más en el precio”, concluyó.
Fuente: Clarin Rural