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Las voces del sector ganadero: cómo aprovechar el buen momento para crecer a largo plazo

Periodista reportando noticias

La ganadería argentina atraviesa uno de los momentos más favorables de los últimos años, impulsada por valores históricamente altos tanto para la hacienda gorda como para los terneros. Este escenario responde a una combinación de oferta restringida y demanda sostenida, tanto en el mercado interno como en el comercio internacional.

Según el operador del mercado de hacienda Gonzalo Lafuente, hoy se observa un claro “cuello de botella” por la escasez de hacienda terminada, que se refleja en faltantes de animales livianos y también de novillos pesados. Esta limitación sostiene los precios y se traslada al negocio de la invernada, donde el ternero alcanza valores récord en un contexto donde el stock ganadero permanece prácticamente estancado desde hace décadas. El empresario ganadero Luis Alejandro Bameule coincide en que la escasez de hacienda es el rasgo dominante del ciclo actual, y advierte que se trata de un fenómeno global que también afecta a los principales países productores.

Gonzalo Lafuente, operador del mercado de hacienda.

En efecto, la firmeza de los precios se explica en buena medida por factores internacionales. Carlos Odriozola, productor ganadero y coordinador de la Comisión de Carnes de la Sociedad Rural Argentina, señala que la caída de stocks y de producción en países como Estados Unidos y Australia generó una oferta mundial insuficiente frente a una demanda creciente, con un comercio global que supera ampliamente los 10 millones de toneladas frente a una disponibilidad menor, del orden de las 8 millones de toneladas.

Carlos Odriozola, productor ganadero y coordinador de la Comisión de Carnes de la Sociedad Rural Argentina.

En ese contexto, Argentina mantiene exportaciones elevadas y con posibilidades de expansión, mientras el consumo interno se sostiene en niveles relativamente altos pese a la reducción del consumo per cápita de carne vacuna. En este sentido, Bameule detalla que las exportaciones pasaron de representar cerca del 10% de la producción hace una década a alrededor del 30% en la actualidad, lo que impulsa sistemas productivos más eficientes basados en recrías más largas y animales más pesados.

La actual etapa de precios firmes, según Lafuente, podría extenderse al menos uno o dos años más, mientras que para el consultor de empresas Fernando Canosa la demanda internacional insatisfecha podría sostener el buen escenario durante tres a cinco años.

Luis Bameule, empresario del sector ganadero.

En el plano productivo, la industria y los productores están adaptándose a un escenario de oferta limitada. Lafuente destaca que en el mercado de Cañuelas aparecen cada vez más animales destinados a invernada, incluso vacas y vaquillonas que llegan tras los tactos con un estado corporal intermedio y son compradas por los frigoríficos para recibir una nueva terminación a corral. Según afirmó, muchos frigoríficos compran hacienda casi terminada y la envían a feedlots para asegurar abastecimiento, aprovechando nuevas formulaciones nutricionales y establecimientos habilitados para mercados con exigencias de trazabilidad. Este comportamiento refleja la necesidad de garantizar mercadería en un contexto de escasez estructural, mientras los precios de los terneros anticipan un ciclo prolongado de incentivos para la cría.

Sin embargo, todos los especialistas coinciden en que la mejora de precios sólo podrá aprovecharse en el largo plazo si aumenta la producción. Odriozola subraya que la expansión de la oferta dependerá principalmente del crecimiento del número de vientres y de mejoras en la eficiencia reproductiva, procesos que requieren varios años por los tiempos biológicos de la actividad. Por su parte, Bameule considera que la recomposición del stock estará condicionada por factores macroeconómicos como el costo del financiamiento, la presión impositiva y la competitividad general. En este sentido, Lafuente sostiene que serán necesarias políticas de largo plazo que incentiven la producción de más kilos de carne, mediante créditos e incentivos fiscales para la inversión en vientres.

El consultor ganadero Fernando Canosa.

Desde el punto de vista técnico, Canosa señala que la principal limitante para crecer es la disponibilidad de alimento. Aunque Argentina dispone de buena genética y adecuados niveles sanitarios y de manejo, la base del aumento productivo será una mayor producción de pasto, tanto a partir de mejoras en los campos naturales como mediante la implantación de pasturas más productivas y la incorporación de infraestructura que permita aprovechar toda la superficie disponible. Según el consultor, la intensificación forrajera permitiría elevar significativamente la carga animal y la producción de carne, convirtiéndose en la herramienta clave para que Argentina pueda responder a la demanda internacional.

Fuente: Clarin Rural

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