Agricultura

Llegaron las lluvias y la gruesa se puso nuevamente en carrera

Periodista reportando noticias

Las lluvias volvieron a gran parte de la región pampeana, después de una ausencia inquetante de varias semanas, y así las posibilidades de cerrar una buena campaña de soja y maíz continúan firmes, sobre todo en aquellos lugares que recibieron un aceptable milimetraje.

La escasez de precipitaciones que comenzó a finales de diciembre y se extendió durante todo enero - se estima que llovió solo un tercio del promedio para dicho mes - y las elevadas temperaturas pusieron a los cultivos en un severo aprieto, con varios signos de deterioro en gran parte de ellos y pérdidas en el potencial de rinde.

Pero con el advenimiento del agua entre el miércoles y el jueves se renovaron las expectativas de los productores: en el extremo sur cordobés, suroeste de Santa Fe, norte de La Pampa y partes del oeste y norte bonaerense podría concretarse una buena cosecha, a pesar del recorte en el potencial. En zonas del sur y este cordobés se coincide en que las lluvias detuvieron el deterioro, pero que es imperante que haya nuevas precipitaciones en el corto plazo; y en noreste de Buenos Aires y sureste de Santa Fe, donde el milimetraje fue insignificante o nulo, la situación sigue complicada.

Por demás está decir que, si bien fue un frente de tormenta de consideración, las precipitaciones volvieron a ser irregulares. Un caso testigo es Monte Buey, en el este cordobés: allí, mientras la localidad del mismo nombre recibió 70 mm, las zonas aledañas a pocos kilómetros solo registraron un promedio de entre 15 y 25 mm, lo cual, si bien sirven, plantean un escenario e impacto diferente en los cultivos.

Las lluvias acumuladas en la región núcleo tuvieron sus mayores aportes en Pergamino, para ir descendiendo a medida que avanzaba la tomenta hacia el norte.

Según el último reporte de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las lluvias en la región núcleo entre el 30 de enero y el 5 de febrero tuvieron su epicentro en el norte bonaerense, con Pergamino recibiendo 52 mm. De allí, hacia el norte, los acumulados fueron menores: Rufino, 50 mm; María Teresa, 38 mm; Guatimozin, 8,6 mm; Canals, 8,4 mm; y Laboulaye, 13 mm, por citar algunos ejemplos.

En cuanto al relevamiento de los cultivos, el panorama presentado por la BCR para la zona núcleo es el siguiente: en soja de primera los lotes en condiciones regulares a malas alcanzan el 5% del territorio, mientras que un 42% de los cuadros está en buenas condiciones, 35% en muy buenas y solo el 3% se considera excelente. En soja de segunda, el 30% está entre regular a mala, hay un 35% buena, un 30% muy buena y un 5% excelente.

En maíz, se espera que los cultivos que se sembraron de manera temprana y que están próximos a la cosecha, arrojen un rinde promedio de 108 quintales por hectárea (qq/ha), mientras que los que más complicados están son los tardíos o de 2da con “200.000 hectáreas en jaque por falta de agua”.

En el lote

Para tener de primera mano lo que se está viviendo en la zona núcleo y en las regiones productivas cercanas, Clarín habló con productores, ingenieros y empresarios que dieron un certero panorama de la situación.

El ingeniero agrónomo, productor y asesor, Guillermo Rivetti, trabaja campos en el departamento de General Roca, en el sur cordobés, donde, como ocurrió en casi toda la región pampeana, las lluvias fueron erráticas, irregulares y de poca importancia durante enero, con acumulados que se ubicaron en el 40% del promedio, afectando a los cultivos. Pero en los últimos días, con acumulados que van de los 50 a los 100 mm recibidos, cambió el panorama.

Soja de primera en´el departamento de General Roca, Córdoba. En el distrito se espera una buena cosecha de la oleaginosa.

“Tenemos una condición de soja de primera y maíz tardío de buena a muy buena. De todas maneras, el maíz tardío está recién entrando a floración, en su periodo crítico ahora y la soja está en R3, R4, en pleno llenado de granos. Por lo tanto, además de esta recomposición que tuvimos con estos dos últimos eventos, necesitamos una más, por lo menos de buena intensidad y de milímetros para completar y llegar a buenos rendimientos”, dijo Rivetti.

Pero en maíz temprano, la situación es otra: “la falta de agua en enero generó que todos los lotes que habían ido a maíz temprano se vieran muy dañados en sus rendimientos en la parte norte del departamento, con pérdidas de rendimiento que van de entre el 30% al 60%. En la parte sur, esas pérdidas son prácticamente imperceptibles, porque diciembre acompañó”.

Más al norte, en Río Cuarto, el vendedor de insumos para el agro, David Molina, comentó lo siguiente: “El maíz temprano, dependiendo de los lotes, pasaron enero sin lluvias, y se esperan rindes de 5.000 a 7.000 kilos, más allá de que más al sur, hay lotes que están pérdidos. La lluvia que se vio esta semana va a ayudar a reforzar el número de granos y dependemos de lo que siga pasando hacia adelante. Pero en el camino quedaron kilos sin dudas, pero todavía estamos en carrera, tanto para el cereal, como para la soja”.

Lote sembrado en Río Cuarto el 20/11/25. Las lluvias llegaron entre 15 y 20 días tarde, deteriotando el estado del cultivo.

En Carlos Tejedor, el comerciante y productor Dante Garciandia, comentó que entre el 4 y 5 de febrero cayeron 35 mm, “los cuales le vienen muy bien a los cultivos. En soja de segunda, si no llovía, íbamos a ver pérdidas de plantas, pero ya se ven recuperadas. Con este acumulado, podemos tirar una o dos semanas más. Pero si no llueve, vamos a entrar en la misma situación”.

“Lo mismo para maíz tardío, que está en floración. Ya se empezaban a denotar los thaptos donde la planta tiene menor altura y un peor ambiente. Eso es pérdida de potencial de rendimiento. Con esto, el cultivo sigue en pie y las pérdidas no van a ser tan grandes como pensábamos hace una semana. Así que hay una franca recuperación de los cultivos, pero necesitamos nuevas lluvias”. completó.

Por su parte, el asesor CREA Adrián Rovea para Teodelina y Ascensión, en el sudoeste santafesino y el noroeste bonaerense, marcó que tras las lluvias, “la situación en esa zona se revirtió. Los rangos de precipitaciones van de 35 a 55 mm. Pero en una semana más tiene que volver a llover, sobre todo en los ambientes sin napa, porque el cultivo llegó con la última gota de agua que había en el perfil”.

“Había lotes de segunda muy complicados, con un estrés terrible al borde de morirse. Ahora están en carrera, si bien hay una pérdida de potencial de rendimiento del 20% mínimo. Hay otros, en los que se evitó que sigan deteriorándose y teniendo en cuenta la napa, básicamente no le sacó nada de rendimiento. En maíz temprano sin napa, se cortó el llenado y ahí hay una caída del rinde del 20%, pero estimo que de todas maneras van a andar en los 9.000 kilos, porque tienen buen tamaño de espiga y de granos. Y en los ambientes que tienen napas, están intactos. Con esta lluvia terminan”, completó .

Soja de segunda recuperándose tras las lluvias, que dejaron 35 mm en Carlos Tejedor.

Santiago Lorenzatti es ingeniero agrónomo, productor y asesor, que se desempeña en el sudeste de Córdoba y centro sur de Santa Fe, siendo el epicentro de sus actividades Monte Buey.

Según el especialista, que también es integrante de Aapresid, en maíz de primera, si bien habrá un recorte en el potencial de rinde, se va a obtener una buena cosecha, pero estas lluvias tienen mayor impacto en la soja y el cereal de segunda.

“Las sojas de primera arrancaron muy bien, pero llegaron a enero en pleno período crítico sin lluvias. Dependiendo de la calidad del ambiente, estas lluvias que tuvimos en la semana son oportunas o no. Sí frenan la caída del potencial: en los mejores ambientes el recorte en rinde será del 10 al 15%, pero en ambientes inferiores puede ser más”, observó.

Soja de segunda en Monte Buey. Las lluvias permitieron que el cultivo frene su deterioro.

Para Lorenzatti, “si no teníamos estás lluvias, podríamos haber llegado a tener rindes muy bajos. Hay lugares con acumulados de 70 mm y eso te da un plafón de 15 días para esperar otra, pero en donde llovió 15 mm, lo que hizo esto fue frenar el deterioro y darte una semana más para que se dé otra precipitación, porque sino el recorte puede seguir”.

“En cultivos de seguda, lo mismo: con esto reviven un poco las que estaban en ambientes buenos y las que están en lotes de inferior calidad, habrá que evaluar cuáles siguen en carrera de manera digna y a cuáles les va a costar desarrollarse. Si las lluvias siguen, pueden obtenerse rindes aceptables”, finalizó.

Soja de segunda en Pergamino. El partido recibió 52 mm en las últimas lluvias y el cultivo pudo recuperarse.

El ingeniero agrónomo Gonzalo Boyero, gerente de Producción Zona Núcleo de Man Agro, una empresa que cultiva 10.000 hectáreas en la región, sostuvo que las últimas lluvias “cambian la tendencia” que se venía dando.

“Tenemos dos situaciones dentro de la zona: desde Pergamino hacia el sur, recibimos lluvias durante la primera semana de febrero que mejoraron el estado de los cultivos, pero hacia el norte las lluvias fueron escasas”, detalló.

Boyero puntualizó que “en maíz temprano, el principal impacto se observa en el peso de mil granos para la generación de rinde. Las precipitaciones no permiten revertir esta situación, aunque ayudan a sostener el llenado final. Las estimaciones de rendimiento nos dan valores entre 65 y 85 qq/ha. En el caso de la soja, la respuesta debería ser más favorable en los sectores donde se registraron lluvias. La de primera se encuentra entre R3 y R4, con lo cual de mantenerse esta tendencia y continúa lloviendo en febrero, el impacto será mínimo para rindes buenos” .

“Por su parte, la soja de segunda y maíces tardíos o de segunda, transcurrieron el periodo de sequía en etapa vegetativa, En caso de tener lluvias más frecuentes, es posible que el efecto sea nulo para estos cultivos. Hacia el norte de Pergamino, las lluvias continúan siendo escasas, los cultivos aún presentan signos de estrés y se esperan precipitaciones en las próximas semanas”, finalizó.

Lote de maíz implantado en fecha diferida. En San Pedro no llovió y tuvo el enero más seco de los últimos 60 años.

En San Pedro, al noreste de Buenos Aires, la situación es otra, ya que, dependiendo de la zona, o no llovió o los acumulados no alcanzaron los 10 mm. Lo preocupante es que, según la EEA INTA del partido, este enero fue el más seco de los últimos 60 años.

“El panorama está complicado. La última lluvia fue antes de fin de año y después no hubo más. En estas últimas precipitaciones debe haber caído 2 mm, cinco gotas a lo sumo”, comentó Adrián Montorfano, productor local.

En este sentido, puntualizó que “los cultivos que están más complicados son los de segunda, y lo que se coseche lo va a determinar cuándo y cuánto llueva. Los que se hicieron sobre rastrojo de trigo o arveja son los más afectados: ya se perdió un 15% en maíz; en soja, un 20% a 25% del rinde. Tiene que llover de acá a 10 días para que no haya un deterioro peor”.

En el norte de la región agrícola es otra la realidad, porque allí las lluvias si hicieron su aporte. Pablo López Anido, productor agropecuario de Santiago del Estero, fue concreto: “El estado de los cultivos es bueno, muy bueno”.

Soja implantada en el este de Santiago del Estero. A diferencia de la región pampeana, las lluvias si acompañaron al cultivo y se esperan buenos rendimientos.

Según relató, en la zona de Bandera en enero se dieron tormentas que dejaron acumulados de hasta 200 milímetros. En Los Juríes, llovió la semana pasada y en la zona de Quimilí, las precipitaciones vienen por encima del promedio histórico.

Fuente: Clarin Rural

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