Netafim, empresa fundada en Israel 60 años atrás, se ha establecido como líder mundial en soluciones de riego, revolucionando la eficiencia del agua y aumentando la productividad agrícola en más de 110 países, con 33 subsidiarias y 20 plantas de producción en todo el mundo, gracias al desarrollo del emisor conocido como “gotero”.
Hoy en la Argentina acelera la adopción del riego por goteo subterráneo (SDI, por sus siglas en inglés, Sub-Surface Drip Irrigation) en cultivos extensivos. La compañía, que nació en el Kibbutz agrícola Hatzerim, en el desierto del Néguev, como respuesta a la escasez extrema de agua, traslada ahora esa experiencia a sistemas productivos de mayor escala, con foco en eficiencia, estabilidad y salto productivo.
“Israel es fundamentalmente desierto y el agua siempre fue un recurso super limitado. La necesidad de producir alimentos fue mandatoria y fueron los propios productores agrícolas que innovaron y crearon una solución “el emisor, conocido como gotero” transformándose así en una empresa global con un equipo de 5.500 personas. Una empresa de productores agrícolas para productores agrícolas”, explica el ingeniero agrónomo, Ezequiel Resnicoff, director general de Netafim Argentina.
En el país, la firma está radicada desde hace 25 años. En una primera etapa, el foco estuvo puesto en zonas áridas y semiáridas como Cuyo (Mendoza, San Juan y La Rioja), además del Alto Valle de Río Negro, Catamarca, Salta y Jujuy, atendiendo producciones frutícolas y hortícolas. “Ahí arrancamos ofreciendo riego por goteo para cultivos de nicho, donde la agricultura sin riego prácticamente no existe”, señala Resnicoff.
El punto de inflexión llega hace unos 15 años, cuando la compañía comenzó a adaptar esa misma tecnología a los cultivos extensivos de la Argentina. “Nos preguntamos por qué no traer esta tecnología a zonas donde la pluviometría es mayor y se produce en secano. Aunque el acumulado anual de lluvias sea razonable, no siempre acompaña las necesidades fisiológicas del cultivo y las diferencias interanuales de rindes son abismales”, afirma.
La propuesta va más allá de amortiguar años secos. Según Resnicoff, el objetivo es estabilizar y sobre todo, potenciar los sistemas productivos. “No se trata solo de resolver episodios de falta de lluvias, sino de producir más con menos en la misma superficie, sumando riego a todas las tecnologías que ya aplicamos en genética, nutrición, manejo y gestión”, comentó. “¿Qué tecnología agrega hoy el mayor salto productivo?”, se preguntó. Y la respuesta no tuvo objeción: “Sin dudas, el riego”.
Netafim traslada al extensivo su know-how histórico en goteo, adaptándolo a la operatoria agrícola. “Hace 15 años empezamos a instalar subsuperficialmente las líneas de goteo que antes usábamos de manera superficial en frutihorticultura. Así nace el SDI, que permite el tránsito de maquinaria pesada dentro del lote, adaptándose a cualquier tipo de geometría, pendiente, tamaño, logrando poder regar el 100% del lote, siendo totalmente modular y escalable”, detalla.
En este sentido, reforzamos nuestro compromiso con el desarrollo de la tecnología de riego en cultivos extensivos de la mano del riego por goteo subterráneo. Esta es la tecnología que mayor respuesta en producción genera por la mayor eficiencia en el uso del agua y asociada también a la eficiencia en el uso y dosificación de nutrientes acompañando la curva de requerimientos, aprovechando al máximo el costo del milímetro de agua bombeado y el costo de la unidad básica del nutriente, por ende maximizando el retorno de la inversión, explica el directivo.
Los sistemas SDI tienen una vida útil de alrededor de 15 años y, según Resnicoff, hoy cuentan con un contexto más favorable. “Se comienza a reactivar la oferta de herramientas crediticias a tasas razonables. En proyectos de inversión de largo plazo, la previsibilidad y las herramientas financieras son claves”, sostiene.
Los números acompañan esa visión. De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, el riego por goteo subterráneo ya explica el 20% de las nuevas áreas de riego presurizados incorporadas en los últimos 18 meses en cultivos extensivos. “Es una tecnología vieja pero nueva. El goteo existe hace 60 años; lo nuevo es llevarlo al extensivo, algo que empezamos hace 15 años y que se aceleró fuerte en los últimos tres”, resume.
Además de la eficiencia en el uso del agua, el sistema se diferencia de otras tecnologías por la forma de riego. “No inundamos ni simulamos un chaparrón de mucha agua en poco tiempo. Trabajamos con muy bajo caudal y alta frecuencia, es como mantener una esponja siempre húmeda. Eso evita saturar los poros del suelo y permite un mejor balance entre aire y agua, que es lo que el sistema radicular necesita”, explica Resnicoff.
El SDI también funciona como una herramienta clave para la nutrición. A través de la fertirrigación, el productor puede dosificar nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio, azufre y micronutrientes) en cada etapa fenológica del cultivo. “Es lo más parecido a una hidroponía en campo: se controla agua y nutrientes, ni en más ni en menos. Incluso permite fertilizar sin regar, usar el sistema como máquina fertilizadora e incluso y aplicar caso cuando no tengas piso para entrar con maquinaria”, destaca.
En cuanto a cultivos, el maíz es el que más responde al agregado de agua y nutrición, aunque la tecnología también muestra excelentes resultados en trigo, soja, especialidades como el garbanzo y cultivos plurianuales como la alfalfa y la caña de azúcar. Todo el manejo puede integrarse a la plataforma digital GrowSphere, sistema operativo que combina sensores de suelo, estaciones meteorológicas y pronósticos de precipitaciones para balancear oferta y demanda de evapotranspiración del cultivo. “La idea es no regar de más ni de menos, cuidar el recurso agua y trabajar siempre cerca de capacidad de campo”, señala.
De cara al futuro, el balance es positivo. “Estamos cerrando una campaña muy buena, y con un contexto de país más previsible, proyectamos un 2026- 2027 súper bueno. Creceremos en superficie y en nuevas áreas de la Argentina”, anticipa Resnicoff.
En este contexto, Netafim participará por tercera vez consecutiva en Expoagro 2026, donde presentará su propuesta junto a su red de distribuidores, y su equipo especializado de ingenieros hidráulicos y agrónomos que acompañan en todo el proceso desde el master plan del proyecto, diseño, instalación hasta su uso posterior (estrategias de fertirrigación).
Fuente: Clarin Rural