Tras completar el viernes su sexta semana consecutiva de subas, la soja registró este lunes una fuerte caída en el mercado de Chicago, donde el precio retrocedió de 450 a 424 dólares por tonelada, lo que representa cerca del 6%.
La corrección respondió principalmente a una toma de ganancias por parte de los inversores, en un contexto de mayor incertidumbre política y comercial entre Estados Unidos y China. El movimiento se intensificó luego de que Donald Trump pusiera en duda su visita a China si ese país no participa activamente en la reapertura del Estrecho de Ormuz, un punto estratégico del comercio mundial.
El mercado aguardaba con gran expectativa ese eventual encuentro entre los presidentes de ambos países, ya que podía abrir la puerta a nuevas compras de soja estadounidense por parte de China antes del cierre del ciclo comercial 2025/2026. Sin embargo, las dudas sobre la concreción de esa reunión redujeron el optimismo que venía sosteniendo a los precios.
Desde la consultora Granar señalaron que la firmeza reciente del poroto tenía un fundamento limitado. En gran medida, el impulso alcista se había apoyado casi exclusivamente en el fuerte comportamiento del aceite de soja, más que en mejoras estructurales de la demanda del grano.
En paralelo, durante el fin de semana el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se reunió en París con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, para evaluar las perspectivas de un eventual encuentro presidencial en Pekín y revisar el estado de los acuerdos comerciales entre ambos países.
Según publicó la agencia Reuters, la delegación china se mostró abierta a posibles compras adicionales de productos estadounidenses, aunque no necesariamente de soja. Entre los productos mencionados figuraron aves de corral, carne vacuna y otros cultivos extensivos, lo que enfrió las expectativas de quienes proyectaban una fuerte demanda del poroto.
De hecho, los datos más recientes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) muestran que al 5 de marzo China había comprado 10,9 millones de toneladas de soja estadounidense, lejos de los 12 a 20 millones de toneladas que algunos operadores del mercado especulaban para esta campaña, según Granar.
En el frente industrial, la National Oilseed Processors Association (NOPA) difundió su informe mensual con señales mixtas para el complejo sojero. Por un lado, la molienda de soja en febrero alcanzó 5,68 millones de toneladas, un 17,36% más que en el mismo mes de 2025 y por encima de las previsiones del mercado. Además, la tasa de procesamiento diaria llegó a 202.950 toneladas, un récord histórico para la industria estadounidense.
Sin embargo, el reporte también mostró un fuerte aumento de los stocks de aceite de soja, que al 28 de febrero alcanzaron 943.472 toneladas, por encima tanto del mes anterior como de las estimaciones privadas. Ese volumen presionó los precios del subproducto: la posición mayo del aceite cayó 77,16 dólares, hasta 1.409,61 dólares por tonelada.
La acumulación de existencias ocurre en un contexto de expectativa por un mayor uso de biodiésel en Estados Unidos a partir de 2026, aunque la falta de una definición oficial de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) sobre los niveles de corte obligatorios generó incertidumbre y favoreció la toma de ganancias de los fondos especulativos.
En Sudamérica, la oferta también continúa avanzando. La consultora AgRural indicó que la cosecha de soja en Brasil alcanzó el 61% del área apta, frente al 51% de la semana previa, aunque todavía por debajo del 70% registrado a igual fecha del año pasado.
Fuente: Clarin Rural