El mercado de granos cerró una semana marcada por una fuerte volatilidad, impulsada por tensiones geopolíticas, incertidumbre comercial entre Estados Unidos y China, y factores internos en Brasil que afectaron la logística y la formación de precios. La soja mostró bruscos movimientos en Chicago, con caídas iniciales y posterior recuperación parcial, apoyada por expectativas de demanda vinculada a biocombustibles y ajustes en variables como el tipo de cambio. En paralelo, el contexto energético global, con precios elevados del petróleo, añadió presión sobre costos y reforzó la inestabilidad del mercado.
De cara a las próximas semanas, el mercado seguirá altamente sensible a factores clave como el clima, los datos de siembra en Estados Unidos y la evolución del contexto global con la geopolítica como tema y cuestión central, consolidando un entorno donde la volatilidad y la toma de decisiones estratégicas serán determinantes.
Geopolítica y fertilizantes: el detonante del mercado
El mercado agrícola internacional atraviesa un punto de inflexión marcado por la creciente incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. La posibilidad de una prolongación del conflicto en la región genera preocupación por disrupciones en el suministro global de fertilizantes, especialmente nitrogenados, un insumo clave para la producción agrícola. Este escenario no solo implicaría un aumento significativo en los costos productivos, sino también un potencial impacto negativo en los rindes a nivel mundial.
En este contexto, comienzan a consolidarse proyecciones alcistas para los granos. Estimaciones del mercado sugieren que el maíz podría subir entre 20% y 30%, mientras que el trigo avanzaría entre 15% y 20%. El aceite de soja, por su parte, mantendría un potencial más moderado, aunque fuertemente ligado al comportamiento del mercado energético.
Energía, fondos y el posible nuevo ciclo alcista
El vínculo entre energía y agricultura vuelve a posicionarse como un factor central. Los precios del petróleo, sostenidos en niveles elevados, continúan presionando toda la cadena agroindustrial, tanto por el encarecimiento de los fletes como por su rol clave en la producción de fertilizantes y biocombustibles. A esto se suman los recientes ataques sobre infraestructura de gas natural licuado en Qatar, que podrían restringir la oferta global y elevar aún más los costos.
En paralelo, el frente financiero comienza a mostrar señales de cambio. Las materias primas agrícolas presentan un rezago relativo frente a otros commodities, lo que está captando la atención de fondos de inversión en busca de oportunidades de valor. Este posible reposicionamiento, combinado con mayores riesgos productivos, refuerza la hipótesis de un nuevo ciclo alcista en los mercados agrícolas.
Soja en la cuerda floja: demanda débil y presión de oferta
El mercado global de la soja enfrenta una fase de alta volatilidad, con una demanda externa debilitada —especialmente desde China— y señales dispares en los fundamentos. La falta de nuevas compras relevantes genera dudas sobre el ritmo de exportaciones, particularmente en Estados Unidos, donde los volúmenes se ubican por debajo de las expectativas del mercado
Al mismo tiempo, el contexto logístico añade presión adicional. Problemas operativos en Brasil, mayores costos de fletes y riesgos internos en el transporte afectan la fluidez comercial, impactando directamente en los premios de exportación. A esto se suma la expectativa de una mayor superficie sembrada en Estados Unidos, lo que podría incrementar la oferta futura y reforzar el sesgo bajista.
Fertilizantes en alerta roja
La escalada del conflicto en Medio Oriente está generando un cambio profundo en el mercado de fertilizantes, que pasó de preocuparse por interrupciones logísticas temporales a enfrentar riesgos estructurales en la oferta global. Los recientes ataques a instalaciones energéticas en Irán y Qatar encendieron las alarmas, impulsando los precios y elevando la incertidumbre sobre el impacto en los costos agrícolas a nivel mundial
El foco del mercado se desplazó rápidamente hacia la producción, ya que el gas natural —insumo clave para los fertilizantes nitrogenados como la urea— se ve directamente afectado. El aumento en los precios del gas, especialmente en Europa, comienza a presionar los márgenes de la industria y abre la puerta a posibles recortes de producción si la situación persiste, lo que podría profundizar aún más el desequilibrio entre oferta y demanda.
Aunque el impacto en fosfatados aún es limitado, los riesgos son crecientes debido a la importancia del Golfo Pérsico en el suministro global de azufre. En este contexto, el mercado empieza a descontar un escenario prolongado de tensión, donde la recuperación dependerá no solo de la reapertura comercial, sino también de la reconstrucción de infraestructura, manteniendo la presión alcista sobre los fertilizantes y elevando los costos para el sector agrícola.
Aceite de soja en rally: energía, biocombustibles y márgenes impulsan al complejo de la soja
El mercado de aceite de soja atraviesa una fuerte recuperación de precios desde comienzos de marzo, impulsado principalmente por el repunte del petróleo y las expectativas en torno a la política de biocombustibles en Estados Unidos. En particular, el foco está puesto en la definición del Estándar de Combustibles Renovables (RFS), donde se proyecta un mandato de 5.400 millones de galones junto con una posible redistribución de hasta el 70% de las exenciones otorgadas a pequeñas refinerías. Este escenario permitiría sostener una demanda efectiva elevada, fortaleciendo los precios de los créditos RIN, mejorando los márgenes de la industria y estimulando una mayor molienda de soja.
Este contexto alcista en los subproductos ha tenido un impacto directo en el precio de la soja procesada en Chicago, que mostró una mejora significativa durante marzo. Tanto el aceite como la harina contribuyen a sostener márgenes atractivos para la industria, consolidando una tendencia positiva que se viene gestando desde el año 2024.
Desde el punto de vista técnico, el mercado mantiene una estructura firme, con la media móvil de 200 periodos actuando como un soporte clave y reforzando la visión de un escenario constructivo.
En conjunto, el mercado se mueve en un delicado equilibrio entre factores alcistas —vinculados a la energía, los fertilizantes y la geopolítica— y presiones bajistas derivadas de la oferta, la demanda y la logística. La evolución de estos elementos será clave para definir la próxima gran tendencia en los precios agrícolas a nivel global.
Fuente: Clarin Rural