Lo que a priori sería una mala noticia para cualquier actividad y sus eslabones, para par los productores de papa es buena: la siembra en el sudeste bonaerense cayó un 12% y ese dato se celebra.
“El cultivo de papa en la Argentina comienza a transitar una etapa de reacomodamiento después de un 2025 que dejó pérdidas, sobreoferta y una fuerte caída de precios. En el sudeste de la provincia de Buenos Aires —epicentro de la producción nacional— el nuevo relevamiento satelital confirmó una reducción en la superficie sembrada que no solo era esperada, sino también necesaria para el propio sector”, indicó la Federación Nacional de Productores de Papa (Fenapp).
En concreto, la campaña 2025/2026 muestra una caída del 12% hasta las 33.722 hectáreas, lo que implica una merma de poco menos de 5.000 hectáreas respecto al año pasado.
Este fue el dato central que se dio a conocer en la Fiesta Nacional de la Papa en la localidad bonaerense de Nicanor Otamendi, donde el sector discutió y analizó el presente y el futuro de la actividad.
“Tenemos este informe satelital de la siembra del sudeste y nos da 5.000 hectáreas menos. Eso es muy bueno. Uno pensaría: ‘¿cómo, sembraron menos y están contentos?’. Bueno, hacía falta que sembráramos menos y que tengamos menos papa, porque venimos de un año realmente desastroso de precios, con un exceso de papa que no se consumió y se tuvo que tirar”, señaló el presidente de la Fenapp, Alfredo Pereyra.
Según indicó el trabajo de la entidad, el recorte no fue homogéneo. Balcarce redujo su superficie un 16%, General Alvarado un 17% y General Pueyrredón lideró la caída con un 19%. Tandil bajó un 14% y Benito Juárez un 13%, mientras que Lobería mostró un ajuste más leve del 5%.
La excepción fue Necochea, que creció un 32%, lo que evidencia movimientos internos dentro de la región. Azul, en tanto, prácticamente no registró cambios.
Este comportamiento confirma que el sector ya venía anticipando la necesidad de sembrar menos. “Yo creo que no sorprendió porque realmente todos estábamos medio convencidos de que se había sembrado menos. Y también porque lo que estamos cosechando da muy poco, y las otras papas que se están yendo muy pronto no van a tener cosecha. Era una noticia que esperábamos”, sostuvo Pereyra.
Contexto económico
Pero no solo es una buena noticia una menor superficie implantada, sino que esto se combina con una campaña atravesada por condiciones climáticas adversas que impactaron directamente en los rindes.
“Las papas tempranas han tenido muy poca producción por las grandes lluvias, por los excesos de agua. Las papas intermedias no se pudieron sembrar, las de época tampoco por el agua. Después no llovió más, las tardías se sembraron tarde y se han ido muy pronto, con muy pocos días de ciclo. También van a tener un rendimiento menor”, describió Pereyra.
Fuente: Clarin Rural